Agresiones entre gatos tras una visita al veterinario

Los gatos son animales muy sensibles a los cambios y les gusta tener todo bajo control. Cuando conviven con otros animales o personas, es habitual que se froten con ellos impregnándolos con sus feromonas para crear un »aroma común».

Si uno de los animales de casa visita el veterinario, regresará impregnado por otros olores como medicamentos, olor de otros animales, del personal sanitario… Además, dependiendo del tipo de visita, puede que llegué con un nivel de estrés elevado o incluso con molestias.

Por ello no es raro que, al volver a casa, haya algún episodio de agresividad por su parte o por parte de alguno de los gatos que conviven en el hogar. Para evitarlo debemos tomar algunas precauciones al retomar el contacto con el resto de animales.

¿Cómo hacer la reintroducción?

Cuando volvamos con el animal, la introducción dependerá de como se encuentre este. No es lo mismo que haya acudido a una visita rutinaria que haber pasado por una intervención quirúrgica o una hospitalización.

Visita rutinaria

Si venimos de una visita rutinaria y el gato que ha acudido al veterinario se encuentra bien, podemos dejar que lo huelan a través del trasportín unos minutos y, si todos están tranquilos, podremos abrir.

Si alguno de ellos (incluyendo el recién llegado) muestra síntomas de estrés, es mejor hacer la reintroducción más lentamente y tal vez dejarlo descansar un rato en una habitación hasta que se relaje.

Hospitalización

Si uno de los gatos ha estado hospitalizado unos días o ha pasado por algún procedimiento quirúrgico o que precisaba anestesia, mi recomendación es que hagáis las cosas con más calma.

Es probable que el recién llegado no se encuentre bien y necesite hacer reposo para recuperarse y para ir rebajando los niveles de estrés. Además, si ha estado unos días fuera, puede que el orden social en casa se haya modificado.

Lo ideal es que le facilitemos una habitación donde pueda descansar y tener todas sus necesidades cubiertas. Intentaremos dedicarles un poco de tiempo a todos ellos: al gatito enfermo para ayudarle a recuperarse y a los demás para que no se sientan desplazados.

Podemos colocar en casa algún difusor de feromonas faciales, como Felliway o Zenifel, para ayudar a relajar el ambiente.

Una vez que el gato se encuentre mejor y esté más tranquilo, haremos una presentación gradual con el resto de animales. Lo ideal es que primero se huelan con algo por medio, un trasportín grande por ejemplo, y si todos están relajados podremos proceder a abrirlo.

¿Vuestros gatos han tenido algún enfrentamiento tras una visita al veterinario? ¡Cuentanoslo en los comentarios!

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