Erliquiosis y Anaplasmosis, dos enfermedades transmitidas por garrapatas

En otras ocasiones os he hablado de la importancia de la prevención frente a parásitos externos e internos. Hoy me voy a centrar en dos de las enfermedades que las garrapatas pueden transmitir a nuestros perros: Erliquiosis y Anaplasmosis.

Enfermedades Vectoriales

Son aquellas enfermedades transmitidas por numerosos tipos de artrópodos, entre los que podemos destacar a las pulgas, garrapatas y mosquitos; que dan lugar a procesos infecciosos o parasitarios.

En los últimos años hemos podido ver como, a causa del cambio climático, han proliferado los casos de leishmania en lugares donde antiguamente el riesgo era prácticamente nulo. Este fenómeno ocurre también con el resto de enfermedades vectoriales y se ve incrementado también porque nuestra mascotas viajan más.

Erliquia

La Erliquia es una enfermedad vectorial que se transmite principalmente por la picadura de garrapata la cual transmite el parásito al perro, momento en el que empieza la incubación. Este periodo durará entre 8 y 21 días desde la picadura.

Una vez que el parásito entra en las células se extiende por la sangre llegando a los distintos órganos (pulmón, ganglios linfáticos, médula ósea, riñón, bazo, sistema nervioso central).

Hay dos tipos de Erliquia que afectan de forma diferente a nuestro perro:

  • Erliquia Canis: Afecta a los glóbulos blancos y produce la denominada Erliquiosis. Los síntomas pueden darse a partir de la segunda semana en una fase aguda o la enfermedad puede estar ”escondida” y manifestarse en un momento posterior, en el que nuestro perro esté más débil, normalmente de forma grave. Los síntomas pueden ser los siguientes en mayor o menor intensidad:
    • Adelgazamiento
    • Anorexia parcial
    • Fiebre intermitente
    • Problemas respiratorios
    • Ganglios linfáticos inflamados
    • Petequias
    • Hemorragia nasal
    • Secreción en ojos u oídos
    • Dolor
  • Erliquia Platys o Anaplasma: Esta causada por la bacteria Anaplasma Phagocytophilum y afecta a las plaquetas dando lugar a anaplasmosis. Los síntomas que puede sufrir nuestro perro son los siguientes:
    • Fiebre:
    • Vómitos y diarreas
    • Dolor o inflamación en las articulaciones que puede ir cambiando de una pierna a otra. Podemos notar que nuestro perro se queja o se niega a moverse.
    • Problemas de sangrado que pueden manifestarse en sagrado de nariz, sangre en la orina o moratones en la piel.
    • Cambios en el comportamiento como letargo o depresión
    • Perdida de peso debido a la pérdida de apetito.
    • Infección o daños en riñones o hígado que suelen remitir una vez tratada la enfermedad.
    • Problemas neurológicos como ataxia (perdida de equilibrio ante movimientos bruscos, temblores, movimientos descoordinados) o convulsiones.

Diagnóstico

El diagnostico es difícil de hacer a través de los síntomas de estas enfermedades ya que son muy genéricos. En el caso de sospechar que algo ocurre se podrá diagnosticar mediante analítica de sangre o alguna de las siguientes pruebas:

  • Inmunofluorescencia indirecta, es un test muy rápido (similar al de leishmania) de detección de anticuerpos que nos permite tener los resultados en 5 o 10 minutos.
  • PCR (Polymerase Chain Reactiones una prueba mediante la cual se intenta localizar el ADN de la bacteria. Si el resultado es positivo es muy fiable pero si es negativo puede ser que sea correcto o que no, ya que la bacteria puede estar localizada en un lugar distinto de donde se tomo la muestra.

Tratamiento

Para que nuestro perro se recupere completamente de esta enfermedad es importante diagnosticarla cuanto antes, en este caso se realizará un tratamiento con antibiótico.

En casos en los que la enfermedad haya actuado de forma severa o el diagnóstico haya sido tardío podremos ayudarnos de transfusiones de sangre.

Prevención

La mejor forma de luchar contra las enfermedades vectoriales es, sin duda, la prevención. En un artículo anterior os contaba los métodos que podéis encontrar en el mercado con este fin, pero la efectividad de uno u otro dependerá de cada perro.

Además, conviene que acudas a tu veterinario para informarte de que tipo de parásitos son habituales en tu zona y en que meses el riesgo es mayor, ya que varían de un sitio a otro.

Independientemente de eso, mi recomendación es que mantengáis a vuestros perros protegidos durante todo el año y, en las épocas de más riesgo, intensifiquéis esa protección.

Además es muy importante aprovechar el momento del cepillado para controlar si tiene algún parásito. Si en la revisión encontramos una garrapata, en este enlace te cuento como eliminarla correctamente.

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