La adaptación entre perros y gatos, un proceso que requiere paciencia

Después de más de un año con Link en casa por fin me animo a hablar de nuestra experiencia con la adaptación entre él y Zelda. Con Lucca no hubo mucho problema, hablaremos de ello pero encajaron a la perfección enseguida.

El proceso ha sido largo y complicado, aun más debido a la artrosis que le detectamos a Zelda en Octubre de 2017 y que le hizo cambiar un poco su carácter, por lo que dividiré el tema en varios artículos y publicaré un vídeo también hablando sobre ello.

La base de toda adaptación: Paciencia

Antes de empezar a contar como lo hicimos nosotros y hablar de los errores que cometimos y las cosas que hicimos bien, quiero hablaros un poco de las adaptaciones entre animales en general. Lo primero que debemos plantearnos cuando vamos a ampliar la familia peluda es que, aunque el 99% de los casos sean un éxito y los animales terminen conviviendo, el proceso no tiene porque ser sencillo ni rápido.

Por ello, antes de dar el paso debemos tener claro si estamos dispuestos a hacer las cosas con calma y buscar ayuda en el caso de que fuese necesario. Además, es muy importante que analicemos el carácter de nuestro animal y busquemos que sea compatible con aquel al que queremos adoptar o acoger. Por ejemplo, si tenemos un gato muy tranquilo y territorial y adoptamos a otro muy activo es muy probable que ambos choquen.

Una vez que lo tenemos claro, el proceso puede tardar días, semanas o incluso meses. Pese a que nuestro animal sea muy sociable y el nuevo inquilino también, lo ideal es hacer el proceso completo aunque podamos ir más o menos rápido en función de como evolucione ya que un mal primer encuentro puede llevarnos a muchos problemas después. Mi recomendación es que si este proceso se estanca o no sabes como continuar, acudas a un profesional que te eche una mano.

¿Cómo hacer la adaptación?

Os voy a dejar unas pautas genéricas sobre como podemos hacer la adaptación pero cada proceso será un mundo. Lo esencial es que tengamos paciencia y que sepamos observar bien a nuestro peludo y al que acaba de llegar e interpretemos las señales que mandan.

  • Preparar una habitación para el nuevo perro o gato: Debemos de habilitar una zona de casa donde el nuevo inquilino disponga de todo lo necesario (comida, agua, lugar de descanso, arenero si es un gato, etc). Intentaremos que sea una habitación que nuestro perro o gato no use demasiado. Una vez que llevemos al nuevo peludo dejaremos que este se tranquilice durante unas horas o días (dependiendo de lo que necesite) y a la vez que nuestros perros o gatos se vayan habituando a su olor y poco a poco también se relajen.
  • Presentaciones controladas: Una vez que los ánimos se han calmado, podemos pasar a tener el primer contacto pero con medidas de prevención de por medio. Podemos colocar por ejemplo al nuevo perro o gato en un trasportín grande que le permita moverse y dejar entrar a nuestro gato o perro. Es importante no forzar esta situación y si se pone tensa parar la presentación y continuar en otro momento. Tampoco debemos obligar a nuestros peludos a acercarse al nuevo animal si no lo desean. La idea de esta primera toma de contacto es ir viendo como reacciona cada uno y que se vayan habituando al otro animal sin peligro de agresiones.
  • Primer contacto: Una vez que pueden verse a través del trasportín (o de la medida de separación que hayamos escogido) de forma tranquila y sin signos de nerviosismo o de una posible agresión, podemos avanzar un poco más y dejarles verse de forma directa. En el caso de perros, podemos optar por llevarlos con correa sin tensión y en el caso de los gatos lo ideal es que dispongan de alturas donde poder refugiarse. Los primeros contactos serán breves hasta que veamos que actúan con normalidad y nunca los dejaremos solos.

Aquí hemos pasado las dos primeras fases: la primera es conocer al desconocido y la segunda comenzar a entablar relación. Es importante durante esta segunda fase evitar que se queden solos en casa pues aun puede haber algo de tensión. Cuando ya lleguemos a la fase 3, que será la de convivencia, habremos completado el proceso.

Es posible que no lleguen a ser inseparables pero cada animal es un mundo y debemos respetar sus decisiones, lo que debemos buscar es una convivencia sana y sin tensiones. Si te quedas estancado en alguno de los pasos o no sabes interpretar bien el lenguaje de tu perro o gato te recomiendo que busques ayuda de un profesional que te eche una mano.

Para ayudar un poco a relajar la tensión, podemos ayudarnos de remedios naturales como flores de Bach, Zylkene, Felliway friends para gatos o Adaptil para perros.

El primer encuentro entre Zelda y Link

Link siempre ha sido un gato muy sociable pero cuando llegó a casa comenzó poco a poco a mostrar sus miedos. El primer encuentro fue un poco tenso, culpa nuestra porque cometimos un gran error: hacer la primera presentación sin nada por medio. Tampoco llegó a ocurrir nada, pero ambos gatos se asustaron bastante (Link por Lucca y Zelda por Link) y acabó cada uno corriendo en direcciones opuestas.

Esto es un error que os recomiendo que no cometáis, porque tiempo después y con algún que otro curso sobre adaptaciones más en la cabeza veo que fue una locura total. Si en lugar de correr en direcciones opuestas se llegan a enfrentar, podría haber acabado la cosa mucho peor. Una vez en esa situación, con ambos gatos muy nerviosos, decidimos empezar de cero y esta vez de la forma correcta.

El próximo día os contaré como fueron los primeros días en casa, en los cuales hubo cierta tensión y costó un poco ir superando miedos por ambas partes, pero con paciencia y cuidado todo se fue resolviendo poco a poco. Espero que os sea de utilidad este artículo y os recuerdo que cualquier duda podéis dejárnosla en los comentarios o en el email info@luccalaloca.es. Si te ha gustado ¡Comparte!

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