Perros braquicéfalos, cómo una moda se convierte en maltrato

La Asociación de Veterinaria Británica publico hace unos meses un estudio animando a todas aquellas personas que están pensando en comprar una mascota a no decantarse por una raza braquicéfala. Su objetivo es frenar la cría de estas razas, que actualmente se han puesto tanto de moda.

¿A qué se debe esta polémica petición? A la consideración de que, a lo largo de los años, en los criaderos se ha ido modificando el aspecto de estos perros buscando achatarles el morro hasta tal punto que les causa innumerables problemas de salud, pudiendo incluso considerarse maltrato animal.

No debemos rechazar a estas razas, que pueden darnos un amor incondicional como cualquier otro peludo, pero si optamos por la adopción estamos evitando que continue la cría de perros en función de modas sin importar si esto afecta a su salud.

¿Qué es un perro braquicéfalo?

El síndrome braquicefálico agrupa todas aquellas anomalías respiratorias que puede sufrir un perro chato.

Poco a poco se ha ido modificando la fisionomía de numerosas razas, mediante la cría selectiva, ajustando su aspecto a unos estándares marcados por las modas, sin tener en cuenta cómo esto puede afectar a su salud.

Dentro de los perros propensos a sufrir este síndrome se encuentran especialmente el Carlino, Boxer, Bulldog, Shi Tzu, Boston Terrier y Pequines.

¿Qué problemas de salud se asocian al síndrome braquicefálico?

La estructura del hocico de estos perros (estrechamiento de la estructura osea, pliegues en la cara, tráquea más estrecha…) puede provocar que sufran problemas respiratorios más a menudo que el resto de razas.

Además, en algunas razas, el paladar blando no se acorta en la misma proporción que el resto del hocico, ocupando parte de la zona posterior de la garganta y pudiendo bloquear en parte las vías respiratorias.

Estas pequeñas obstrucciones, que se dan con mayor o menor frecuencia dependiendo de cada perro, pueden llegar a derivar en un colapso traqueal. Esta enfermedad, habitual en perros que sufren el síndrome braquicéfalo, puede causar nauseas, tos, perdida de consciencia e incluso el fallecimiento del animal.

Por otra parte, el aumento de la resistencia al paso del aire en los animales que sufren este síndrome, junto con la presión negativa que se genera en la laringe, puede llevar a que la mucosa que rodea los ventrículos laríngueos (Cavidades situadas detrás de la epiglotis y que separan las cuerdas vocales) se inflame. Una vez que esto ocurre, la irritación es constante y la situación va empeorando obstruyendo la entrada de la glotis e impidiendo la entrada de aire. Si no se corrige a tiempo, puede llegar a darse un colapso laríngeo.

Como resultado de todo esto, puede que otros problemas comunes a todos los perros se den con mayor facilidad en estas razas, como es el caso del golpe de calor. Estos perros son muy sensibles a los cambios de temperatura, de humedad y a la realización de ejercicio aunque sea leve.

Se está observando también que estas razas suelen sufrir infecciones crónicas de piel y de ojos y problemas gastrointestinales causados, en algunos casos, por características propias de la raza en concreto y, en otros, por las presiones intratorácicas producidas por la dificultad para respirar.

¿Qué síntomas tiene y cómo evitarlos?

Si notamos que la saliva de nuestro perro contiene espuma blanca, es posible que sufra el síndrome braquicefálico. Los ruidos al respirar y los ronquidos excesivos también son síntoma de ello.

Estos perros son muy sensibles a la humedad y a las variaciones de temperatura, por lo que no debemos exponerlos a las mismas. Debemos tener cuidado también con la práctica de ejercicio, más aún cuando hace calor.

Mantener un peso adecuado ayudará también a nuestro peludo, ya que el sobrepeso aumentará las probabilidades de sufrir los síntomas del síndrome braquicéfalo. Además, conviene evitar que se estrese pues esto también le puede afectar.

Debemos vigilar también su piel y sus ojos y, ante la mínima presencia de problemas, acudir al veterinario para proporcionarle el tratamiento lo antes posible.

Cirugía correctora del síndrome Braquicefálico

Existe una solución para el síndrome braquicefálico que, hasta ahora, era muy complicada. Los resultados eran muy buenos pero el riesgo de complicaciones era muy alto. Tanto la operación en sí como la recuperación, suponían un riesgo para la vida del animal.

Actualmente, gracias a los avances conseguidos en los últimos años, esta operación se puede realizar mediante un láser pulsado de CO2, reduciendo mucho su riesgo. Dicha operación consiste en corregir el paladar blando elongado, el estrechamiento de los cornetes nasales y la eversión de los sáculos laríngeos.

Esta operación se debe realizar preferiblemente antes de los 2 años de edad y mejora considerablemente la calidad de vida de estos animales, aumentando además su esperanza de vida.

Un perro no es una moda

Lo que hay que tener claro es que un perro no es una moda. No podemos manejar su fisionomía a nuestro gusto ya que solo conseguiremos empeorar su estado de salud. La naturaleza es sabia y, si una raza concreta de perro tiene unas características específicas, es porque es lo mejor para él.

No podemos jugar con ello y adaptarlo a lo que a nosotros nos parece más ”bonito”, y menos cuando al hacerlo estamos causándole serios problemas de salud.

Además de los perros braquicéfalos, tenemos también a los Pastores Alemanes con sus problemas de displasia de cadera por intentar hacer la parte trasera del cuerpo más caída; el Baset Hound se ha ido haciendo cada vez más pequeño, causándole exceso de piel, ojos caídos y enormes orejas; en el caso del Dachshund, sus piernas se han recortado muchísimo, por lo que tienen un riesgo alto de sufrir problemas vertebrales y parálisis. Podríamos continuar el listado con unas cuantas más.

Un perro no es un mueble de diseño que podamos adaptar a nuestro gusto. Tal y como dice la Asociación Veterinaria Británica, modificar de esa forma a los animales teniendo en cuenta las ventas y no su salud, es Maltrato Animal.

Pero no por ello debemos estigmatizar a estas razas. Como cualquier otro perro, nos pueden dar amor incondicional y son unos compañeros ideales. Sí que podemos ayudar a no fomentar que esto se siga haciendo. ¿Cómo? ¡No compres, Adopta!

Y lo que es más importante, adopta de forma responsable. Ten en cuenta que un perro va a convivir contigo una media de 10 años en los cuales deberás cuidarlo y dedicarle tu tiempo. Además, en un principio contamos con los gastos básicos (vacunas, pienso, accesorios…) pero puede que nuestro perro enferme y tenga unas necesidades especiales.

Esto es aun más probable en el caso de los perros braquicéfalos, por lo que antes de decidirte a adoptar un perro con estas características plantéate ¿Estás dispuestos a asumir las complicaciones que puedas encontrarte? Porque el abandono nunca es una opción.

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