¿Qué hago si mi gato tiene miedo al bebé?

Cuando llega un bebé a la familia y hacemos las presentaciones con nuestros peludos lo habitual es que estás discurran con total normalidad si las hacemos tranquilamente y sin forzarlo, pero en nuestro caso la cosa se complicó un poco porque Link se asustó del bebé. Hoy te cuento como actuamos ante su miedo, consiguiendo que lo aceptase enseguida como uno más de casa.

¿Cómo saber que siente nuestro gato?

Para poder entender a nuestros perros y gatos es importante que conozcamos su lenguaje corporal, de esta forma podremos saber cuando están nerviosos o asustados.

Sus orejas, su rabo, su postura… Nos indicará que siente en cada momento y nos permitirá anticiparnos y ayudarle cuando se asusté o ponga nervioso. Además debemos estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento habitual, porque puede ser también un síntoma de estrés o de dolor.

La llegada a casa con Bastian

Cuando llegamos con Bastian a casa Link ya estaba muy nervioso. Llevaba desde por la mañana así, Al día siguiente descubrimos que era porque había llegado un cachorro a la comunidad.

Llegamos a casa con mi hermana (porque los gatos tienen mucha confianza con ella) y llevando al bebé en el cuco. Lo primero que hicimos fue saludar a Zelda y Link porque hacía un par de días que no nos veían.

Una vez que se habían relajado entramos al salón y Zelda vino a oler al nuevo miembro de la familia, pero enseguida vio que no era nada interesante para ella y se fue a tumbar tranquilamente.

Link sin embargo seguía receloso y no quería acercarse, se le veía nervioso y mostraba síntomas de hiperestesia felina (contraía la espalda). Yo estaba con el acariciándolo porque pedía mimos y cuando el bebé empezó a llorar noté que se asustaba.

Agachó las orejas, se encorvó y colocó el rabo en curva y algo erizado. Viendo que tenía miedo, lo tranquilice con palabras, lo distraje y lo llevé hacia el pasillo donde lo cogí y me lo llevé a una habitación.

Una vez allí me senté con él en el suelo un buen rato hasta que se calmó un poco. Le di una latita con un relajante, le escondí algunos premios para que buscara y lo deje un rato con mi hermana mientras se tranquilizaba hasta que organizamos la casa.

El proceso de adaptación

Una vez que nos vimos en esta situación decidí hacer las presentaciones con el bebé como si de otro gato se tratase, paso a paso y acostumbrándose al nuevo inquilino.

Durante un par de días nos cerrábamos en la habitación o el salón con el bebe y dejábamos a Link por el resto de la casa. Además, le iba dejando algunas prendas de Bastian o pañales para oler y que fuese conociendo el aroma.

Era complicado abarcar todo, el niño requería atención 24 horas, pero cada día pasábamos un rato con los gatos por casa jugando, acariciándolos, etc. No queríamos que asociasen la llegada de niño con la falta de atención.

Durante este tiempo Link también se fue acostumbrando al llanto del bebé. La verdad es que Bastian es un niño muy tranquilo, pero como todos tiene sus ratos de lloros. Íbamos viendo como reaccionaba Link ante estos: al principio asustado, después intrigado y finalmente pasando de ellos.

Link es un gato muy sensible y enseguida se asusta pero, por suerte, también se adapta y supera esos miedos muy rápido.

Cinco o seis días después de llegar a casa (Tardamos un poco más porque yo cogí una infección) le dejábamos a Link entrar en el salón o la habitación donde estaba Bastian cuando lo teníamos en brazos. De esta forma se fue habituando a tenerlo cerca y a sus ruidos.

La verdad es que no mostró mayor interés, una vez pasado el miedo inicial (provocado más por la situación de estrés en la que estaba por la llegada del otro perro a la comunidad) comenzó a pasar del bebé.

De todas formas, fuimos poco a poco aumentando el tiempo ya que tampoco queríamos que de repente el bebé comenzase a llorar y el se asustase o algo parecido. Preferíamos hacer las cosas despacio y evitando momentos de estrés.

Una vez llegados a este punto todo avanzó muy rápido. Link comenzó a interesarse por el bebé cuando descubrió que sus camas le gustaban mucho y que dormir a su lado le daba calor, desde entonces está deseando de tumbarse a sus pies o a su lado.

Tanto él como Lucca y Zelda han demostrado tener un cuidado con el bebe que parece increíble. Los tres son un poco borricos… pero aun así cuando están cerca de Bastian se mueven poquito a poco.

Tómatelo con calma

Ahora, visto con unos meses por medio, parece más fácil que en ese momento. Estar pendiente del bebé, de la adaptación de los gatos, pensar que no les estaba dedicando suficiente tiempo…

Por eso te recomiendo que te lo tomes con calma aunque parezca difícil, no hay nada que no tenga solución si se tiene paciencia. Además, si te encuentras ante una situación como esta o similar y no sabes como actuar siempre puedes contar con la ayuda de un profesional que te indicará como trabajar con tu perro o gato para que llegue a ser el mejor amigo de tu bebé.

No hay nada más reconfortante que verlos ahora juntos, superados todos esos miedos, y pensar en todo lo que les queda por aprender y disfrutar juntos.

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