¿Realmente es necesario ser el Líder de la manada?

La Associació d’Acció Social DISCAN ha preparado una carta abierta a Cuatro para solicitar la retirada de programas como ”Malas pulgas” que utilizan técnicas anticuadas y que suponen maltrato animal. Si quieres apoyar su petición puedes hacerlo en la plataforma Change.org en este enlace

Hoy contamos en el blog con la ayuda de María, veterinaria especializada en comportamiento canino y felino y fundadora de Etohelp, que nos va a hablar sobre la anticuada Teoría de la dominancia y como algunos programas televisivos como el mencionado anteriormente aun siguen empleando técnicas basadas en ella.

Desde hace años podemos encontrar en televisión algunos programas en los que familias que conviven con perros con diversos problemas de comportamiento son visitados por un ‘’especialista’’ para ponerles solución.

Estos programas están generando mucha controversia por los métodos de trabajo empleados, los cuales están basados en la denominada ‘’Teoría de la dominancia’’ pero ¿En qué consiste esta teoría?

La teoría de la dominancia surgió durante los años 70 a raíz de un estudio realizado por el Dr. David L. Mech. El Dr Mech observó el comportamiento social que presentaba grupos de lobos no emparentados en cautividad (formados artificialmente).

A través de este llegó a la conclusión de que existía una estructura jerárquica estable en cuya cúspide se encontraban los lobos alfa que habían alcanzado dicha posición haciendo uso de conductas dominantes/agresivas/ofensivas.

Se denotó que existía una elevada presencia de este tipo de conductas. Años después el mismo Mech reconoció que era más adecuado usar los términos madre y padre (sustituyendo a lobos alfa) ya que se trataban de grupos familiares formados por padres y descendencia.

Aquí existe una jerarquía flexible en la que los padres guían y educan a sus hijos. Obviamente, hay conflictos (como en todas las familias) pero no un alfa que haya llegado a la cúspide haciendo uso de la fuerza.

Al extrapolar esta teoría a los perros no debemos olvidar que, aunque descienden de los lobos, no son lobos. Hace muchos años que sus líneas se separaron y el principal rasgo que se seleccionó fue el de la docilidad.

Aunque, como en todas las relaciones, puedan surgir conflictos con los humanos durante la convivencia no es a causa de intentar tener un estatus social más alto. Aparecen por razones diversas como la protección (recursos valiosos), situaciones amenazantes, frustración, miedo,etc.

Para terminar creo que es necesario dejar claro que el concepto de dominancia hace referencia a una relación asimétrica entre dos individuos ante una situación, recurso o estímulo concreto. No es sinónimo de agresividad y es controvertido definirlo como un rasgo de carácter canino. 

Considerar que la conducta de los perros se puede resumir a dominante o sumiso es una visión muy simplista de la mente de los canidos.

Este es un vídeo del Dr Mech en el que explica por que se retractó de los términos lobo alfa.

Muchos adiestradores afirman que los perros que muestran agresividad únicamente pueden encontrar la solución al problema con ese tipo de técnicas ¿Es eso cierto?

Por supuesto que no. La realidad es que este tipo de técnicas hacen aparecer y/o empeoran las conductas agresivas. Esto se debe a que se basan en generar miedo en el animal como técnica de inhibición de señales de comunicación. Sin olvidar que, obviamente llevarlas a cabo implica un riesgo físico para quien las aplica y va totalmente en contra del bienestar animal.

Es cierto que, en ocasiones, el perro inhibe estos comportamientos agresivos y, siendo sutil, se anula. Lo que da la sensación de que “funciona” pero, en realidad, como mucho es un parche que cuando se caiga dejará libre el problema inicial agravado y cronificado.

Y en cuanto a las afirmaciones de que debemos mostrar quien es el líder en casa que argumentan que si nuestro perro duerme con nosotros o come a la vez que nosotros mostrará comportamientos dominantes ¿Hay algo de cierto en ellas?

No. Lo primero que tenemos que entender es que nuestro perro no tiene la menor intención de ser nuestro líder sino convivir con nosotros. De hecho se esfuerzan mucho en conseguirlo analizando cada uno de nuestros movimientos para buscar asociaciones que les permitan aprender lo que queremos de ellos. 

Percibir este tipo de comportamientos de manera tan errónea nos lleva a un verdadero problema, a usar técnicas aversivas que si que generan conflicto.

Tu perro duerme en la cama (o se sube al sofá) por comodidad. Va delante de ti porque camina más rápido que tu (personalmente prefiero que vaya delante porque así puedo vigilar lo que va haciendo) y sale delante de ti porque tienes ganas de salir a la calle. 

Es habitual también asociar los gruñidos cuando nos acercamos a la comida del perro o cuando lo intentamos bajar del sofá a esta teoría de la dominancia ¿Puedes explicarnos un poco a que se deben estos comportamientos?

Esta es una de las confusiones más graves que ha provocado esta teoría. Nos lleva a confundir señales de comunicación canina que indican miedo y/o incomodidad haciéndonos pensar que el perro nos está retando o queriendo dominar (la percepción errónea de la que hablaba antes). 

Para entenderlo es importante conocer estas señales y lo que los etólogos llamamos la escala de la agresión (adjunto foto). Al fijarse en la base (verde) de la columna tenemos conductas como el bostezo, relamido, desvío de la mirada, intentar irse (si es posible), se agazapan, rabo entre las patas,… que ya nos indican que el perro no lo está pasando bien. 

Las conductas que consideramos agresivas, propiamente dichas aparecen muy altas en esta escala. Esto implica que, cuando aparecen otras muchas han sido ignoradas previamente.

Por lo tanto, cuando nos encontramos ante una situación de está índole deberemos:

  1. Parar lo que estemos haciendo.
  2. Pensar que estamos haciendo que pueda ser amenazante para nuestro animal.
  3. Darle una salida en la que el perro entienda que no tiene que temer. Apelar a la comunicación y no a la fuerza o la imposición.

Para hablar de la motivación que tiene un perro para gruñir cuando nos acercamos a su comida (por ejemplo) deberíamos  de hacer un estudio de los casos concretos. Una de la razones más habituales es que la comida (ya por mera supervivencia) es un recurso de alto valor. Este valor es mayor en aquellos individuos que han crecido compitiendo por el alimento con otros de su especie (refugios, criaderos,…) o al que sistemáticamente se la ha quitado y tocado la comida mientras comía.

Ambas situaciones crean ansiedad, tensión e impredictibilidad alrededor del alimento lo que genera conflicto y, si ciertas señales más sutiles son ignoradas, agresividad.

¡Recuerda si quieres aprender sobre tu mejor amig@ puedes seguir a María en su cuenta de instagramfacebook o visitar su web!

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