Tos de las perreras ¿Qué es?

La tos de las perreras se podría asemejar a nuestros catarros o gripes, pero no es exactamente lo mismo. Su nombre proviene de la facilidad con la que se extiende en las perreras ya que al ser una enfermedad contagiosa pasa muy fácilmente de unos perros a otros y es muy complicado eliminar el brote por completo.

¿Qué es?

La Traqueobronquitis Infecciosa Canina (TIC), conocida comúnmente como tos de las perreras, es un virus que afecta al sistema respiratorio y a la garganta produciendo una tos seca que puede derivar en expulsión de espuma blanca por la boca e incluso nauseas y vómitos en algunos casos. Esta causada por diferentes microorganismos como la Bordetella bronchiseptica, virus de la Parainfluenza, virus del moquillo, CAV-1 o CAV-2 que se contagian por el arie.

No debemos preocuparnos si nuestro perro se contagia, no es una enfermedad grave, pero si que necesita tratamiento para que se recupere. En caso de no recibir dicho tratamiento la enfermedad se puede complicar extendiéndose a lo pulmones y llegando a provocar una neumonía.

El contagio a humanos es muy difícil, pero en ocasiones la Bordetella bronchiseptica puede transmitirse por lo que debemos tener cuidado en el caso de niños o personas inmunodeprimidas.

Tratamiento

Si nuestro perro tiene alguno de los síntomas debemos acudir a nuestro veterinario que, en función de la intensidad, nos administrará los medicamentos adecuados. Estos suelen consistir en antibiótico y inflamatorio.

Además es recomendable tomar ciertas precauciones:

  • Procurar no bañar al perro durante los días que esté photo_2015-11-27_17-08-07enfermo y, si hay que hacerlo o llueve, secarlo completamente. Si está lloviendo podemos ponerle un chubasquero para que se moje lo menos posible.
  • No hacer ejercicio excesivo. Es preferible durante unos días realizar paseos relajados.
  • Evitar utilizar collar y sustituirlo por un arnés.
  • Aumenta el nivel de humedad en casa. Podemos usar un humidificador o poner agua a cocer en una cazuela y cerrar a nuestro perro un rato en la cocina con el vapor de agua. También podemos colocar vasos de agua en los radiadores de casa.
  • Deje agua abundante a disposición del perro durante todo el día
  • Evitar cambios bruscos de temperatura, para ello podemos abrigar a nuestra mascota al salir a la calle.

Prevención

Existe una vacuna  para prevenir la Tos de las perreras. Es muy recomendable en el caso de que nuestro perro vaya a acudir a un lugar con aglomeración de perros como residencias caninas o algún tipo de exposición o curso, de hecho muchas residencias comienzan a exigir que el perro este vacunado para aceptar su entrada.

Además de estos casos, si nuestro perro es propenso a contagiarse conviene vacunarlo de todas formas. No a todos los perros les afecta de la misma manera ni tienen porque contagiarse. También podemos ayudar a nuestro perro a mantenerse sano y evitar enfermedades reforzando su sistema inmune.

Nuestra experiencia

Cuando recogimos a Lucca necesitó seguir un tratamiento para la tos de las perreras, algo muy común en perros recién rescatados, y posteriormente se contagio de nuevo en tres ocasiones.

photo_2015-11-28_20-36-48Además, el medicamento que se suele emplear para tratar la traqueobronquitis tiene como efectos secundarios el aumento de la sed y por tanto de las ganas de orinar y a Lucca le afectó especialmente. Llego a orinar dormida e incluso mientras andaba, por lo que tuvimos que sustituirlo por un tratamiento mas suave.

Tras estas complicaciones decidimos vacunarla. Las primeras veces optamos por la vacuna inyectada, pero está le daba reacción provocándose un bulto bastante grande en la zona del pinchazo y comprobamos, además, que en cada revacunación perdía eficacia: si tocaba revacunar a los 6 meses, tras 5 meses se contagiaba.

Por ello, decidimos probar la vacuna nasal. Para evitar posibles reacciones adversas le suministraron un antihistamínico media hora antes de la vacuna y, tras ponérsela, se quedó en observación en el veterinario pero no observamos ningún efecto adverso.

De momento, tras unos cuatro meses desde la vacuna, no ha vuelto a contagiarse pero os iremos contando el funcionamiento cuando se acerque el momento de volver a vacunarla.

Por eso os recomendamos que, si vuestro perro es propenso a sufrir tos de las perreras o va a pasar unos días en una residencia, consultéis con vuestro veterinario sobre la vacuna.

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